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     Gaat Mezuar o El Llano Amarillo para los militares españoles del Sahara. Entre Smara y Mahbes

En octubre de 2013 intenté repetir la travesía del Sáhara Occidental que ya había completado con el viejo Nissan Patrol, esta vez en moto. Cargué la moto, una Yamaha XT600,  dentro del coche y la descargué en el Erg Chebbí para comenzar desde allí  Este es el relato de aquel pequeño gran viaje. Grande, consiguió llenar mi espíritu y mis sentidos de millones de sensaciones placenteras y hacer un HARD RESET necesario para que la máquina continúe funcionando eficientemente. Una flecha rota no tiene que significar un incidente con bombas nucleares como lo de Palomares. Cuando era niño una flecha rota era una excursión de ida y vuelta.

 


Paso unos días en el Erg Chebbi. A la hora de escribir esto no recuerdo si dos o tres, estaba muy en paz conmigo mismo y con el resto del mundo, me había infectado con el prisa mata de los lugareños. Paso el tiempo  preparando la moto y lo que voy a llevar en ella, visitando a mi amigo, el dueño del albergue, y a su familia en Rissani. La  previsión es que el buen tiempo no cambie en varios días. La calma del lugar sin turistas y una temperatura muy agradable durante el día me inunda y lo preparo todo sin prisa y con cariño. En casa había desmontado la moto para que entrara en el coche y la conseguí meter dentro y asegurarla bien. El resto de material y equipaje fue echado a su amor dentro del coche, amontonado.

                                                      



Por la noche hace algo de frío pero lo mejor es que durante el día no hace calor excesivo. Por otra parte hay menos horas de luz en invierno. Me acordaré de eso después cuando llegada la hora de ir pensando en donde dormir, a pesar de las horas montando, la conjunción con la moto y con el terreno me incitaban a seguir un poco más, y otro poco más. Algún día agotaría la luz útil del día montado sobre la moto terminando por acampar de noche en cualquier lugar que descubriría al despertar el día siguiente. Qué delicia avanzar tras aquellos paisajes, grande, viéndolo todo desde arriba de pie sobre las estriberas y de repente un pequeño susto o el instinto de supervivencia, en momentos de éxtasis, te recuerdan que debes tener presente tu insignificante tamaño real ante la inmensidad que te rodea y la agradable soledad, apenas he visto humanos durante esos días.

Han sido trece días de moto no diría intensos porque no he disfrutado de la excitación pura de conducir como he hecho en otras circunstancias sino más bien de una placentera armonía entre lo que me rodea, mi moto y yo. Me siento honrado de que los dioses de aquellos lugares, si los hay,  me hayan permitido recorrer sus dominios sin problemas graves y regalándome un tiempo meteorológico perfecto. Hemos pisado todo tipo de terrenos, duros, muy duros y blando, muy blandos. La moto se ha se ha portado bien aunque ha tenido un problema eléctrico que comenzó poco antes de llegar a El Boirat y que se estuvo repitiendo en lo sucesivo. De repente se paraba. No me parecía problema de carburación, era repentino. A veces arrancaba incluso antes de detenerme, a la primera. Otra veces a la segunda o a la tercera pero siempre arrancó. En Smara con el cambio de filtro de aire no volvió a fallar durante dos días. Una ilusión porque después me volvería a fallar varias veces hasta que en El Aaiún decidí no seguir más al Sur. el fallo definitivo llegó otra vez en el camino de vuelta, acercándome otra vez a El Boirat por el Sur. No arrancaba. lo mire "todo" una y mil veces Iba a desmontar la caja del filtro del aire cuando vi de reojo que uno de los cables de la bobina de alta no estaba bien sujeto. Lo fijé adecuadamente y, maravilla!  arrancó a la primera. No me había dado cuenta antes porque no había levantado el depósito de gasolina que oculta la bobina. Otro problema con el que he tenido que convivir ha sido la "escasez" de muelle trasero. Aunque el Ohlins funciona a la perfección conmigo encima sin carga como ya había comprobado, con carga es otra cosa y el muelle de la Yamaha TT, 36 kg. más ligera se demuestra insuficiente para la XT con carga. Me doy cuenta de ello nada más fijar 6 botellas  de agua en el transportín trasero y darme una vuelta cercana por los alrededores del Erg. Me ha hecho ir más tranquilo y trabajar más compensando con el movimiento del peso de mi  cuerpo en los desniveles, baches y demás pero ha cumplido y no ha llegado a hacer tope en ninguna ocasión. Un 9,5 final para la moto, se ha portado!

  


Tardo en arrancar en el Erg Chebbí, estoy perezoso y lo consigo después de unos tes. El plan es rodar en dirección SW trazando una diagonal rumbo a Tagunite. Noto que a la moto muy pesada, lo he llenado todo pero pronto nos sincronizamos ella, yo y los obstáculos del camino y comienzo a disfrutar de un ritmo fluido. La navegación es sencilla y llevo el GPS con la pantalla apagada. El cable de alimentación nuevo que he instalado y no probado no funciona pero el camino es bien conocido. Por la tarde enciendo la pantalla para comprobar mi posición y veo que me encuentro a siete km. de Hassi Sguilma, un pozo y un puesto militar de control. No se si me van a entretener así que me desvío de la pista y detrás de una colina monto mi primer vivac. No me he cruzado con nadie en todo el día sin contar el par de camiones que vi cerca de Rissani.

 

Por la mañana llego a Tagunite a repostar y comprar pan para los próximos dos días. Para evitar arena en exceso desecho pasar por Mhamid el Gozlane y después de cruzar por asfalto el Djebel Bani por el puerto de Anagam, salgo de la carretera en busca del Erg del Judío que rodeo por el S. El GPS sigue con la pantalla apagada funcionando con pilas y eventualmente y durante las paradas aprovecho una toma de corriente auxiliar que he montado en el manillar por si necesito cargar alguno de los teléfonos que no puedo usar en marcha pues es tipo mechero de coche y se desconecta constantemente incluso por la carretera. La navegación a ojo me juega la primera mala pasada y sin comerlo ni beberlo me encuentro en la pista de Foum Zguid que, igual que mi amigo Julio, me había prometido hace tiempo no volver a pisar por la cantidad de piedra. en realidad es la fábrica de las piedras de Marruecos, terrible. Bien es verdad que con la moto se lleva mejor que con el coche. A quince km de Foum Zguid monto mi segundo vivac. Aunque llevo lectura en este viaje pasaré horas y horas mirando a las estrellas. No hay Luna y el firmamento resplandece con todo su luminoso esplendor, tumbado junto a la tienda y la moto en un estado semi-catatónico. El cielo se muestra espectacular y llego a elucubrar la posibilidad de ponerme el casco de la moto por la cantidad de estrellas fugaces que veo caer por doquier. No puedo resistir la tentación de enviar a mi amigo Javi de Astroturista un mensaje contándole lo que veo. Me responde que eso no se le hace a un amigo, que en Granada no puede ver nada por las nubes. Pero me desea un buen viaje y que siga disfrutando del cielo.

En Foum Zguid lleno gasolina y me tomo un café. Vuelvo a tomar la pista y en un primer control digo a los militares que voy a Tata. No me dicen nada y pienso que me van a dejar seguir pero como imaginaba, kilómetros adelante en otro control me vuelven hacía Tissint y me advierten que continúe por asfalto. Así lo haré hasta Founm el Hisn, la segunda vez no suelen ser tan amables. Vuelvo a intentarlo en Foum el Hassan entrando por la pista donde terminó etapa la Africa Race el año pasado pero de nuevo me detienen en un control militar y de malos modos, ya tendrían noticias mías desde el puesto anterior, un militar me advierte que vuelva a la carretera y siga por ella.  El control de los turistas en algunas zonas de Marruecos es mucho más eficiente de lo que se podría pensar.

El Sáhara

Llego por asfalto a Assa. Para no perder las buenas costumbres voy directamente a mi pastelería favorita y me tomo un batido de aguacate y un par de pasteles. Es un ritual de entrada al Sáhara que pondrá a mi favor a los dioses del desierto. Repongo gasolina, fruta, agua y pan y me encamino a Foum Neguev para cruzar el Djebel Uarkziz. El Uarkziz, una alargada montaña, es la frontera natural con el Desierto del Sahara. Ya estoy en el Sáhara otra vez. Han terminado las obras de mejora de la pista de El Boirat y se puede avanzar con rapidez en los 80 Km que hay hasta el pueblo, en apenas una hora llego. La llegada pierde algún encanto al hacerlo a toda velocidad por esta superpista. Descender al río y volver a subir para entrar en su única calle no tiene nada que ver, ni mucho menos. La moto comienza a fallar a menos de un kilómetro de el Boirat. Se para un par de veces pero vuelve a arrancar inmediatamente. Lo volverá a hacer en los días siguientes. Sigo en dirección a Smara sin parar esta vez en la tiendecilla. Llevo lo que necesito y no tengo espacio. y me vuelvo a sentir el amo sobre mi moto avanzando sobre estos impresionantes parajes pero se mengua inmediatamente ante una trialera, el paso complicado de un río, un pequeño susto o cuando la moto se para.

Una piedra en el camino me recordó que mi destino era rodar y rodar, llegar y volver, enteros moto y yo. Aquella piedra era descomunal, del tamaño de una pelota de fútbol, clavada en mitad de mi trayectoria. Sin dejar de acelerar ni frenar deslicé la moto primero hacia ella y después en dirección contraria, evité siquiera rozarla. El instinto hace esas cosas, no hay tiempo para pensar y por fortuna a veces resuelve de forma magistral. Había agotado mi dosis de baraka (suerte) aunque luego Allah me concedería alguna otra ración.

Hago noche en un río rodeado de acacias en esta zona que tanto me gusta el país Tekna, la zona de transición entre la influencia del sultanato de Marruecos y las tribus del Sahara. No me he encontrado con nadie salvo en El Boirat, siempre paro y compro cualquier chuchería o algo que haya olvidado en el pequeño y único comercio del pueblo en el que puedes encontrar cualquier cosa. Continúo camino y llego a dormir a Janguet Qsat. 

El Janga como era conocido en los tiempos del Sáhara Español, era un puesto policial fronterizo con el protectorado francés de Marruecos, que fue el escenario del primer ataque del Frente Polisario contra España el 20 de mayo de 1973, un evento que marcó el inicio de la lucha armada por la independencia saharaui al que dedico esta entrada en este blog Janguet Qsat.


 


    Janguet Qsat en la actualidad. No queda ningún resto identificable del antiguo puesto español. Las fotos son de un viaje posterior (2016)

 Por la mañana decido improvisar un recorrido que me llevará al norte de la Gaat Chebayenne y así evito unos cuarenta km. de asfalto por la carretera de Hausa a Smara. Será uno de los escasos recorridos que "descubra" en este viaje. En teoría no tiene pérdida, rumbo W hasta llegar a la cabecera de la Gaat. Llego sin problema, no hay ningún obstáculo destacable. El tramo es muy bonito, con un paisaje de colinas rocosas, suelo de piedras negras y los caminos con sus dos surcos de polvo bien marcados.  El resto es conocido pero siempre diferente, las luces y las texturas y el ánimo del observador o simplemente la hora hacen que un mismo lugar nunca sea igual. En el tramo a través de la Gaat no me apasiono con el puño del gas, hay numerosos agujeros y zanjas que me imponen mucho respeto. Esta es bastante más traicionera que la cercana Gaat Mezwar, el Llano Amarillo, donde si se puede estrujar el puño sin miedo. En Smara hago la también tradicional parada en la pastelería para degustar un raib y unos dulces antes de almorzar carne a la brasa y una ensalada. Me entretengo más de los debido y el Sol comienza a bajar. Como había decidido voy en busca de la Saquia y pasados 10 kilómetros aproximadamente de Sidi Ahmed Larusi para al lado del camino, por aquí no va a pasar nadie pienso. Y si pasó alguien, lo relato en esta otra entrada del blog disparos en el Sahara 

 
                                De morir, es muy posible que lo hubiera hecho con las botas puestas

Mis intenciones eran seguir hasta Guerguerat cerca de la frontera sur con Mauritania pero teniendo en cuenta los fallos de la moto decido ir a El Aiún por el río, la Saquia el Hamra, un camino algo más frecuentado y cercano a la civilización. En Smara he cambiado el filtro de aire y no ha vuelto a fallar aunque es un espejismo ya que antes de llegar al camping Le Bedouine se vuelve a parar. Al llegar a Le Bedouine llevo algo más de 1600 km. desde Merzouga. Paso el día siguiente revisando la moto, leyendo y paseando por la sebja que hay junto al camping, sin apenas clientes. Por la tarde me acerco a Daora y charlo un rato con unos hombres que hay por allí, no hay ni siquiera un café o una tienda y la gasolinera lleva tiempo abandonada.


Gasolinera de Smara

No me fío al 100% de mi moto y termino por decidir no seguir más al Sur. Más al Sur si voy a estar solo. En mi mapa tengo registradas las bases militares y bastantes puestos así como pozos. Claculo que nunca boya a estar a más de sesenta kilómetros de alguna instalación militar salvo a partir de Auserd hasta Tichla donde no hay ni militares ni pastores cerca. En caso de avería pienso que entre una noche y una mañana soy capaz de andar esos sesenta kilómetros. Si tengo un accidente que Alá me pille confesado. Llevo desde los quince años haciendo solo cosas que no se recomienda hacer solo y no tengo arreglo, confío en mi instinto de supervivencia que me hace asumir un nivel de riesgo muy inferior al que llegaría en compañía, adecuada se entiende. Este trabaja mucho sobre todo cuando viajo en moto y constantemente me tiene que llamar a bajar el ritmo y es que la física dice que si vas despacio la moto se vuelca es la mejor excusa a la que recurro. Con esta incertidumbre mecánica no es nada razonable seguir más al Sur. Decidido. Desde Tah iré a Hagunia y desde allí volveré a retomar la Saquia bastante más cerca de Smara. así no la hago entera y además la parte final es más cómoda.
 
La vuelta

El día anterior había comprobado que la gasolinera de Daora está desmantelada asi que sigo por la carretera en dirección norte y me encuentro con que la gasolinera de Tah está sin gasolina. Chasco. Vuelvo a repostar a El Aiún y ya aquí siento pereza de volver a coger la carretera así que paso por Edchera donde visito los restos de Fuerte Chacal y las tumbas de los 13 fallecidos del Frente de Liberación en la batalla de Edchera de 1958.  En Fuerte Chacal me encuentro a un chaval que me reconoce de cuando estuve allí el año pasado e incluso recuerda al Verde, mi coche, qué memoria!. No me apetece volver por el río. El recorrido es precioso pero lo tengo muy reciente y además la etapa de los días anteriores por el cauce fue la única que me llegó a cansar; el recorrido es puramente de río, arena y sobre todo muchos badenes y baches que me obligan a trabajar constantemente para compensar las deficiencias de la suspensión trasera de la moto. Intento buscar camino por la margen a mi izquierda del río pero todos los caminos incluso veredas me vuelven a meter en el río. Desisto y continuo por el río. Al poco me salgo por una de las escapatorias que tengo previstas hacia la carretera de Smara. El recorrido de la escapatoria resulta precioso con llanuras interminables y el cruce de un bonito río.

 
    Restos de Fuerte Chacal

Este día fui agraciado por recibir una dosis extra de suerte en el viaje. A escasos metros de la carretera de Smara buscando un sitio para incorporarme a ella no veo unas profundas roderas en barro seco que me enganchan la rueda delantera. Descabalgo por el lado derecho de la moto sin soltar el manillar y toco el suelo con las dos piernas a ese lado de la moto pero consigo volver a poner una pierna a cada lado del asiento y con un golpe de gas la moto se endereza. Un buen susto, la baraka no me ha abandonado. Igual que con la piedra, una gran descarga de adrenalina que agudiza el instinto de supervivencia hasta límites insospechados. 

Después de repostar en Smara es tarde y sólo tengo tiempo de hacer unos 60 km. por la carretera en dirección a Hausa antes de buscar un lugar para acampar retirado del mundanal ruido, por otra parte bastante escaso. No  merece la pena intentar ir fuera de asfalto en este tramo, las veces que lo he intentado los militares me han vuelto al asfalto. Estoy junto a una pista paralela a la carretera bastante utilizada y confío en tener suerte y que no me encuentre alguna patrulla de las que sin duda vigilan la zona desde esa pista. Suele ser incómodo que te despierten para identificarte. En los dos días que he pasado en la jaima de Le Bedouine no he reparado en que ya hay Luna. No molesta porque siempre está muy guapa y además ilumina pero su luz me tapa muchas estrellas. No importa: me tumbo en el suelo y me olvido del mundo, de este mundo unos momentos. Mucho más fácil resulta evadirse de este mundo primario donde sólo cuentan los instintos de disfrute de los sentidos y de la supervivencia, que del mundo habitual que por suerte está muy lejos, tanto que ni me acuerdo de él ni se que día de la semana es. Sigo encontrando algunas similitudes con las historias de náufragos que leo estos días en La Tormenta Perfecta y las situaciones en las que me encuentro, por fortuna bastante más favorables para mi.

Parada en la Saquia el Hamra

Me levanto perezoso y lento. Previamente había dado media vuelta en el saco de dormir cuando el sol me despertó. Como algo, recojo, cargo la moto con extrema tranquilidad y no arranco hasta las once de la mañana. Quedan unos kilómetros de asfalto antes de llegar a la Gaat Mezwar y desde lejos veo una nube de polvo sobre la gaat, como si hubiera una pequeña tormenta localizada sobre ella. Una vez allí compruebo que hay un gran trasiego de camiones militares y de movimiento de tierras, menuda polvareda levantaban. En las fotos que hice en la gaat parece que estaba en plena tormenta de arena. Al salir de la gaat comienzo a encontrar tramos de la carretera construida por los españoles cuando estuvimos por allí que une Hausa con Echdería. Subiendo a la meseta en cuyo borde se encuentra Echdería se conservan tramos totalmente intactos. La hicieron a conciencia. Me acerco al pueblo pues tengo intenciones de volver a ver a un maestro que conocí allí el año pasado sin suerte, no estaba. Nada más llegar el tipo que se presenta como el responsable me pide mis datos pues tiene que dar parte a la Gendarmería de los transeúntes que allí recalan. Me invita a pasar dentro de su casa. Me bajo de la moto. Me indica que la deje en el parking, junto a la tapia. Que está en mitad del camino. Me llamó la atención porque allí no se veía nada con motor y es más, puede incluso que mi moto fuera el único animal motorizado que paso por allí aquel día. Le dejo una fiche con mis datos y los de la moto y así se ahorra tener que escribir todos mis datos. Me invita a te y a pan con aceite y ketchup y unas aceitunas. No es el mismo caid que vi allí el año pasado y me comenta que él es de Smara y que el puesto de caid es rotatorio y sólo está allí cuatro meses. Después de un rato de charla continuo el camino hacia El Boirat.

     

 Es una pista rápida muy bonita y agradecida para conducirse, de todo un poco: piedra, arena, bastante técnica. Muy solitaria y la pesadilla de mis ruedas. El año pasado rompí un neumático del coche y este año he encontrado un par de buenos bollos en la llanta delantera. Siempre disfruto mucho con este tramo, quizás demasiado para no haber 112 al que llamar. Han sido muchas las veces que después de varias horas montando me he sorprendido a un ritmo poco apropiado.




La avería

Llego otra vez a ese barranco a pocos kilómetros de El Boirat que tan honda impresión me produce y como la primera vez que lo vi y las sucesivas, me paro a recorrer a pie aquel lugar que tantas noches en vela ha visto pasar a los soldados marroquíes que defendían aquella posición. En los bordes del barranco están bastante bien conservadas las construcciones defensivas y unido al desolador aspecto del barranco pedregoso, desaliñado sin vegetación alguna, silencioso no me deja nunca indiferente. El 24 de agosto de 1976 el Frente Polisario lanzó un violento ataque sorpresa contra El Boirat donde se encontraba la 3ª División Blindada de las F.A.R. marroquíes resultando en numerosísimas bajas entre soldados y oficiales marroquíes y gran parte de material, incluidos numerosos carros T-54, cayeron en manos del Polisario. Un golpe importante a las FAR marroquíes que llevó al Consejo de Guerra a algunos de los mandos de la División. Liberaron además una cantidad importante de prisioneros  polisarios. Siempre traigo de allí algún casquillo o algún trozo de metralla retorcida de recuerdo. Pocos paisajes tan desolados conozco que lleguen a causarme tal congoja como este lugar.

 

En el fondo del barranco se para la moto. Esta vez no quiere arrancar no insisto por miedo a agotar la batería tras numerosos intentos. Me quito la armadura y empiezo a revisarla. Empiezo por la bujía; está bien conectada y el color del electrodo no es óptimo, algo claro, pero todo está en condiciones pero no hay chispa. Es algo eléctrico seguro. Levanto el depósito de gasolina y lo primero que veo es que uno de los dos conectores fast-on no de la bobina de alta se ha soltado, lo conecto y la moto arranca al momento con el primer intento. Alhamduliah! dejar mi moto sola en aquel lugar tan siniestro no me hacía especial ilusión. No lo había visto antes porque no había levantado el depósito de gasolina y está justo debajo. Pienso en darme la vuelta, llevo combustible. Pero me da pereza volver a hacer el mismo recorrido otra vez. He ido y vuelto por las dos alternativas más cortas hasta Smara. Me puede la pereza, ya no estoy con las ganas que gané el primer día de viaje cuando llevaba unos kilómetros rodando y me había adaptado al medio.

Continuo más tranquilo hasta El Boirat dándome cabezazos virtuales por la avería tan insignificante que me ha estado molestando todos estos días y me han hecho recortar mi ruta. Sigo desde El Boirat por la nueva "autopista", la típica plataforma de seis metros de ancho que preparan para algún día asfaltarla, y aunque llevo tiempo de sobra antes que anochezca y en Assa está mi pastelería de referencia en la zona, decido quedarme una noche al sur del Uarkziz, una noche más en el Sahara. La pastelería seguirá allí mañana esperándome para el desayuno.

Último campamento antes de cruzar el Uarkziz que se ve al fondo



 Cruzar el Ouakziz en sentido Norte siempre me cuesta. Es una línea entre el Sur y el Gran Sur, solitario y desolado que tanto me atrae, la frontera natural entre el pre Sáhara y Anti Atlas y el gran Sahara. Pero los cinco escasos kilómetros que me separan de la montaña no dan para mucho y de nuevo paso por Foum Neguev y me paro otra vez a visitar las construcciones defensivas. Se trata de un paso en la montaña bastante accesible y ancho que durante la guerra de Marruecos contra el Polisario, fue fortificado con muros y numerosos puestos de tiro para ametralladoras pesadas o morteros. Me espera la pastelería en Assa y muchos kilómetros de asfalto hasta Foum Zguid. El recorrido por asfalto que tengo que hacer hasta Foum Zguid es bonito, está jalonado de curiosas formaciones rocosas y pequeños oasis con palmeras que contrastan en un paisaje pedregoso y seco. Lo hago a una velocidad de 90/100 Km. hora disfrutando del paisaje. En Foum Zguid tomo la pista directa a Zagora. El piso, como decía Angel Nieto, está muy mejorado. Están trabajando en todo su recorrido para asfaltarla en breve y se puede circular rápido. Hace unos años el tramo era duro dado su escaso uso al haber alternativas asfaltadas.

 
    Fortificaciones en Foum Neguev

Llego a Zagora en poco más de una hora. Hace unos años ese mismo recorrido hubieran supuesto tres duras horas. Me voy directo al taller de Aziz y Mohammed para que me reparen la llanta pero es tarde y lo dejamos para la mañana siguiente. Me ofrecen dejar la moto en el taller durante la noche y me instalo en un hotelillo muy acogedor que hay cerca del taller. Llamo a Jota que me abronca, como lo hace él sin violencia y con delicadeza, por no haber parado en su casa. No quería molestarlos pero no volveré a hacerlo porque además están usando ahora su casa como alojamiento para viajeros. Por 10€ noche se puede disfrutar de toda la casa, cocina incluida y del desayuno, aunque la mayor parte de los visitantes contratan el extra de la cena cocinada con esmero por Hanna. Ya lo sabéis, en Zagora ya no hay que buscar hotel, en la casa tiene seis plazas, tres en una habitación y otras tres en su acogedor salón. Mientras reparan la llanta a martillazos hago una visita a Jota y Hanna. Nos tomamos un té mientras nos ponemos al día y los dejo tranquilos porque Hanna tiene que llevar a Miguel a vacunar y Jota tiene que preparar el equipaje pues sale para casi veinte días en tres viajes con clientes. Vuelvo más tarde para comer con ellos y pasamos una agradable sobremesa de charla que se prolonga hasta que ya no hay luz del Sol. Los vuelvo a dejar y me voy a pasar el rato con los chavales del taller. Por allí aparecerían más tarde Hanna, Miguel y Jota a recoger su coche y aprovechamos para despedirnos. Por la mañana me levanto dispuesto a poner fin a esta flecha rota. Cargo mi equipaje en la moto en el taller y me despido de los mecánicos. Me quedan unos 250 km. para unir la punta y la cola de la flecha.



Tomo el camino más directo y me encuentro que la pista que pasa por el Tizi´n Tafilalet ha sido mejorada y permite circular rápido, así hasta Oum Jrane. Desde allí continúo en dirección E, directo a las dunas del Erg Chebbí. A primera hora de la tarde llego a Taouz. El cuentakilómetros de la moto marca casi 3400 kilómetros más que cuando empecé en Erg Chebbí pocos kilómetros al Norte. Han sido cuatro horas desde Zagora para un recorrido que antes hacía en un par de días.  Se han acabado estos trece días de redescubrir estos parajes a lomos de mi moto. Siento que quiero más y decido que voy a seguir en dirección E hasta Figuig. Recorro los escasos treinta kilómetros que me separan del albergue Erg Chebbí que es como mi casa, allí está el coche, todas mis pertenencias y una confortable habitación con ducha. Todo sigue tranquilo, aún no han llegado los turistas de la navidad.


                    
Terreno arenoso entre el Boirat y Hausa


Llegando a la Gaat Chebayene desde el Norte



El vídeo


Zag. La ciudad Prohibida?

 

Zag es una pequeña población marroquí al sur de Assa, detrás del Djebel Ouarkziz. Se puede decir que es la última población marroquí antes de entrar en el Sahara Atlántico u Occidental. Se encuentra en una zona desértica. llana con algunos relieve bajos pero surcada por innumerables barranqueras y arroyos, algo pedregoso. hay vegetación baja y alguna acacias solitarias. Es el último punto en esa carretera entre Assa y Mahbes al que tienen acceso los turistas aunque he leído en foros de viajeros que al menos desde al menos 2018 no se permite entrar en la población. Por o tanto para mi Zag es un cul de sac del que solo puedo salir por la carretera que he venido, en teoría.

Por más que he buscado no he encontrado nada sobre la historia de Zag, tan solo el asedio al que fueron sometidas las FAR, la Fuerzas Armadas Reales, por el Polisario entre diciembre de 1979 y mayo de 1980. Su población en 1994  era de 2700 personas, en 2004 había aumentado hasta 12600 y disminuido a 4756 habitantes repartidos en 1104 viviendas en 2024. 

 Me acerco a Zag porque nunca antes la había visitado y para explorar la posibilidad de bordearla para llegar a los pozos de El Farsia que creo viable sin encontrar presencia militar, ellos miran al Sur, donde tienen el muro, a Bir Lehlu y el Polisario cerca. Con todo solo he bordeado unos kilómetros la población por el Oeste y me he sentado a mirar el mapa para comprobar que obstáculos puede haber hasta el Farsia sin pasar por Mahbes que ahora es prácticamente una base militar. Lo veo posible salvo que una patrulla militar me mande volver por donde ha venido. Dejo esta exploración para otro viaje. Estoy comenzando las vacaciones y no quiero tener malas vibraciones con los militares que después, literalmente, todo se sabe. La primera vez que te mandan volver atrás son amables, la segunda no tanto y quiero atrasar lo más posible esa situación que sin duda llegará viajando por estas tierras en busca del cruce desconocido.

 
      Lugar del campamento

Acampo en un sitio discreto y bonito a un par de kilómetros de la carretera y unos diez de Zag. Por la mañana me acerco a visitar la población y a la entrada como esperaba me encuentro un control de la Gendarmería Real, con una pesada barrera que cortaba el paso incluso, un control "serio". 

- Buenos días, nacionalidad? (en francés)

- Buenos días, español?

- A qué viene usted aquí?

- Turismo, a visitar la ciudad.

- Aquí no hay nada, solo polisarios malos y ladrones. Si pierdes de vista el coche te lo encuentras sin ruedas pero tu mismo... Ven a la oficina y dame el pasaporte. 

Le entrego el pasaporte y una ficha con mis datos y los de la moto, así nos ahorramos el tiempo de transcribir todo. Retiene mi pasaporte y me indica que me lo devolverá cuando vuelva a salir por el control, me extraña pero accedo. También me advierte que hay un control similar en el Sur de la población y no me dejarán pasar.

 El gendarme me abre la barrera y entro en Zag. Doy unas vueltas con el coche y compruebo que el pueblo es pobre, las calles no están asfaltadas, los alrededores están muy sucios, aunque eso en Marruecos depende de lo guarro que sea el alcalde de turno. No hay "ambiente" apenas me he cruzado con algún vehículo en marcha y los que veo aparcados son viejos Land Rover, furgonetas Mercedes de las que llevan 1.000.000 de kilómetros en sus chasis y hasta algún Peugeot 504 pick up. Veo poca gente en la calle sobre todo niños jugando. Paro delante de un café y me siento en la terraza en la única mesa libre que hay, en el resto hay hombres sentados frente a vasos de té charlando y viendo pasar la vida. Las conversaciones no me suenan a dariya, el árabe marroquí, sin duda hablan hasanía, el árabe del Sáhara. Se me acerca un hombre mayor vestido con una daráa azul impecable y me saluda en español. Tenemos una breve conversación y se despide deseándome buen viaje y advirtiéndome que tenga cuidado con los marroquíes. Termino mi café, recupero mi pasaporte y salgo de Zag, en principio no parece haber nada más de interés en este pueblo. Me deja una impresión sombría, un gueto, un limbo entre los campamentos de Tinduf y el Sáhara que administra Marruecos.

 

  

Me vienen a la cabeza, Telegraph Road de Dire Strait y Auinet Torkoz, una aldea no muy lejana en la faldas del Djebel Bani donde solo habitaban saharauis prácticamente aislados, el camino que llega hasta allí hasta los 2000 era infernal, semejaba una calzada romana hecha con cantos rodados del tamaño de una pelota de fútbol tan entretenido que me prometí no volver por allí. Las personas que vi allí a finales de los 90s no eran iguales a las del resto de las que me había encontrado en otras aldeas perdidas de Marruecos, eran más parecidas a la gente de Zag, eran gentes del desierto. La última vez que pasé por allí, puede hacer más de diez años, ya había una carretera asfaltada que pasaba a 100 metros de la aldea. Hoy su vida habrá cambiado mucho, como la del hombre de Telegraph Road.


La visita a Zag la realice el en enero de 2012. No creo que haya cambiado mucho el aspecto ni el ambiente desde entonces pero si he leído en foros de viaje franceses que al menos desde 2018 no es accesible a los turistas, le llaman la Ciudad Prohibida. Tampoco hay que idealizar la vida del desierto hasta mediados del siglo pasado que se empezó a "civilizar". Las condiciones de la vida en el desierto hacían que un hombre con 50 años fuera casi un venerable anciano, La vida no era un remanso de paz en el sistema tribal de lo que fue el Sáhara Español antes de su colonización. Otra causa de muerte prematura podían ser las guerras o rencillas entre tribus. También eran comunes durante el verano que había menos trabajo con el ganado las razias, que no eran consideradas como un vulgar saqueo sino más bien como un noble deporte merecedor de honores entre los miembros de las tribus guerreras de la región, principalmente Erguibat en Saquia el Hamra y Oulad Delim en Río de Oro. Todos los dirigentes supremos del Polisario han sido Erguibat incluido el actual Brahim Gali.









El SS Carnatic

SS Carnatic. Imagen: Wikipedia

 No se que encuentro en los pecios de barcos que tanto me atraen y es una tragedia que los tiempos en el buceo con equipo autónomo suelan ser limitados si no llevamos una configuración de buceo técnico. Quizás sea lo mismo que me lleva a pasar horas en una vieja fábrica, una antigua mina fuera de uso o una central eléctrica abandonada explorando todos sus rincones. Sin duda uno de los lugares más espectaculares para bucear en pecios es el Mar Rojo por su abundancia, accesibilidad y generalmente una buena visibilidad y temperatura en el agua. El Carnatic es bastante accesible ya que se encuentra entre los 22 u los 27 metros de profundidad adecuado para buceadores recreativos de nivel medio.

El Carnatic que iba a llamarse Mysore, era un barco mixto, vapor velas construido en Londres entre 1862 y 1863 para la Peninsular and Oriental Steam Navigation Company (P&O).  Su casco estaba compuesto de un armazón de hierro y tablones de madera. Su máquina de vapor era muy avanzada y eficiente en consumo de carbón para su época y eso lo hizo un barco rápido. El Carnatic operaba la ruta entre Suez, Bombay y China desde antes de la construcción del canal. Fue famoso por ser una de las goletas más rápidas en su tiempo.

El Carnatic  Imagen: desconocido


Este barco aparece en la novela La Vuelta al Mundo en 80 Días del francés Jules Verne. Está novela se publicó en 1872, apenas dos años después del hundimiento del Carnatic. El protagonista Phileas Fogg en uno de sus contratiempos en su vuelta al mundo llega tarde a la hora de zarpar el Carnatic y no puede embarcar rumbo a Bombay en la India. En cambio su asistente Passpartout aunque borracho y drogado si consigue a duras penas subir a bordo.

El Carnatic llegó hasta su situación actual hace más de 150 años. En la noche del 12 de septiembre de 1869 debido a un error en el rumbo del Carnatic provocado por el segundo de a bordo, chocó con el arrecife de Sha´b Abu Nuhas en la desembocadura del Golfo de Suez. El impacto dejó al barco encallado sobre el arrecife y le provocó una brecha de 7 metros en el casco con la consecuente entrada de agua. Como motores y bombas no se habían dañado el capitán Philip Buton Jones estimo que no era necesario evacuar el buque a espera del rescate. Pero a la mañana siguiente el Carnatic se partió por la mitad y se fue al fondo llevándose con él la vida de 5 pasajeros y 26 tripulantes. 

La carga del Carnatic consistía en lana, bloques de cobre, vino de Oporto y, se dice que un tesoro de 40.000 libras esterlinas de la época en oro aunque la autoridades egipcias aseguran que se trataba de 40.000 monedas sin acuñar con destino al banco de Inglaterra en la India. En esta ocasión llevaba pasajeros lo que no era muy habitual por tratarse de un buque de carga. El cobre y las monedas fueron recuperados en las semanas siguientes en una de las primeras  operaciones con una escafandra de buceo, sufragada por la aseguradora del barco, y la colaboración de buceadores locales que se sumergían a más de 20 m de profundidad con tan solo una cuerda atada a su cintura. El pecio del Carnatic fue redescubierto e identificado en 1984. Desde entonces miles y miles de buceadores han visitado sus restos.

Estoy muy agradecido con Ahmed Ibrahim El-Halmous por descubrirme los secretos submarinos del Mar Rojo. 

 



Buceando en el pecio del SS Carnatic, diciembre 2022

 

 



Disparos en el Sahara


Después de repostar combustible, agua y demás en Smara había acampado al borde la la Saquia el Hamra a unos 10 Km de Sidi Ahmed Laroussi en dirección a El Aaiún. Es un camino muy poco transitado así que monté mi ínfimo campamento justo al borde del camino. Había visto una peliculilla en la tablet y ya estaba cayendo en las garras de Morfeo, era tarde.

De repente me sorprende el ruido de una ráfaga de arma automática y otra seguida. Asomo la cabeza por la puerta de la tienda de campaña y a lo lejos veo las luces de un vehículo con un foco giratorio. Inmediatamente saco la linterna y les enfoco para que vean y dejen de disparar, el vehículo se dirige hacia mi. Resulta ser una patrulla militar. Me identifican, para eso llevo siempre unas fichas con mis datos personales y los del vehículo, que les ahorran el tiempo de copiarlos de mi pasaporte.

Les pregunté por los disparos y dijeron que estaban cazando conejos con ayuda del foco, llevaban un par de ellos ya en el coche. También hablamos de su coche, un URO Vamtac, allí conocido como URO Atlas, fabricado en Galicia. Me lo enseñaron por dentro incluso. Era un modelo básico. Otra ocasión, cerca de Tata si vi por dentro uno equipado un con un radar con el que me localizaron en el fondo de un barranco donde había acampado precisamente para que no me importunaran de noche. En una pantalla tenían toda la traza de mi recorrido, evitando sus puestos, hasta donde me encontraron. Por ahí no se cuela nadie sin su permiso. Fueron amables. Me ordenaron que por la mañana saliera a la carretera y que pasara por el puesto que había evitado antes para que registraran mi salida de la zona militar.

Cosas del Sahara

Von der Leyen y el GPS


 

Estación de supresión electrónica rusa Krasukha-2O

Las interferencias en el sistema GPS que hemos conocido últimamente supuestamente provocadas por la Federación Rusa en el Báltico y Este de Europa no son nada nuevo y según parece su origen puede parecer claro y hasta comprensible en la coyuntura de tensión internacional actual (septiembre 2025). En sus días las distorsiones de la señal GPS estuvieron institucionalizadas por el propietario del sistema, el Departamento de Defensa de los USA. No debe ser complicado para cualquier ejército contaminar la frecuencia en la que se comunica el sistema GPS para disminuir la calidad de los datos o incluso anularlos, ahora lo llaman guerra electrónica pero tampoco es novedad comenzó en la II Guerra Mundial. En relación con la reciente noticia que el avión comercial en el que viajaba la representante de la Unión Europea Mrs. Von der Leyen, que tuvo dificultades para aterrizar por una supuesta distorsión de la señal GPS provocada según las noticias por Rusia, debo estar muy anticuado al pensar que la fuente primaria de navegación en la aviación comercial sea el sistema GPS y no los tradicionales sistemas de navegación por radio y radar (VOR e ILS) a mi parecer más fiables y seguros, agradezco aclaración de quien sepa más que yo de aviación comercial. Me cuesta creer que un avión tenga problemas para aterrizar por ausencia de GPS. 

              
                     En las imágenes receptores GPS para uso civil en aviones rusos de combate


La noticia parece ser un bulo o propaganda política ya que según parece el Dassault Falcon 900 en el que viajaba la política europea de Varsovia a la ciudad búlgara de Plovdiv no tuvo problema alguno con el sistema GPS. Un artículo de Fligthradar24, una web donde se puede seguir en vivo el tráfico aéreo, desmiente varios aspectos de la noticia sobre las interferencias rusas en el sistema GPS. El avión utilizó los sistemas de navegación y aterrizaje por instrumentos coordinado con la torre de control. Más la trazada de la aproximación al aeropuerto basada en datos GPS que el Falcon 900 envió demuestran por una parte que no hubo problemas con los datos GPS enviados pues en ellos se incluye un marcador que verifica la integridad de los mismos y se ha comprobado que no hubo errores. Por otra parte el gobierno de Bulgaria afirmo que «Según datos empíricos, según la detección de radio y los registros de nuestras agencias, tanto civiles como militares, no existe un solo hecho que respalde la afirmación de silenciar la señal GPS que afectó al avión». Este es el artículo de Fligthradar24: El vuelo de Ursula von der Leyen a Plovdiv: qué nos dicen los datos

Pero vamos con unas breves notas de la historia del Sistema GPS en relación al error de posicionamiento intencionado que tenía el GPS en su frecuencia civil y comercial para dificultar su uso por el enemigo. Este error artificial fue suprimido en mayo de 2000.


Los primeros satélites de la constelación NAVSTAR que daban soporte al sistema GPS tenían una característica que alteraba la precisión del sistema en unos 100 metros en el plano horizontal y hasta cerca de 200 en el vertical. Esta función llamada Disponibilidad Selectiva o Selective Availability en inglés afectaba tan solo a la frecuencia civil, la militar no veía alterada su precisión, y con ello se pretendía evitar usos perversos del sistema GPS. Esta alteración se conseguía de dos formas: haciendo oscilar el reloj del satélite (1) o induciendo errores en las efemérides de los satélites (2). El sistema GPS es propiedad del Departamento de Defensa de los USA, próximamente Ministerio de la Guerra según las órdenes de Mr. Trump, que es el responsable de su mantenimiento. Además de la Disponibilidad Selectiva el Departamento de Defensa tenía por costumbre "apagar" globalmente el sistema GPS durante algunas de sus operaciones militares para evitar el uso del sistema al enemigo. El sistema no permitía entonces localizar la eliminación de la señal en una región determinada, Lo experimentamos a finales de la década de los 90s del siglo pasado cunado marcábamos los puntos de paso de una de las ediciones del Raid 1000 Kasbahs en Marruecos y nos quedamos sin señal GPS. Los USA estaban atacando el Líbano. Un día de relax total y obligatorio para nosotros.

 

La presión de los usuarios civiles y recuerdo que el accidente de un avión comercial en Asia durante uno de los apagados del sistema, de esto último no encuentro la fuente, determinaron a Bill Clinton en 1996 a estudiar la eliminación de la SA dando para ello un plazo de diez años. Finalmente la SA se eliminó definitivamente en mayo de 2000. El Departamento de Defensa afirma que desde la tercera generación de satélites NAVSTAR (2007) esta característica no está presente. La mejora de la precisión en la frecuencia civil del sistema abrió las puertas a múltiples aplicaciones civiles y comerciales de las que podemos disfrutar hoy. Hoy el Departamento de Defensa ya cuenta con la capacidad de apagar la señal GPS en una zona determinada durante sus actuaciones fuera de su territorio.

En este enlace podéis ver la información del Departamento de Defensa USA sobre la SA Selective Availability


PD: Me han confirmado que actualmente la navegación marítima y aérea comercial basan su navegación en sistemas GPS corregidos por señales emitidas desde tierra y satélites del sistema WAAS en USA y EGNOS en Europa. La navegación tradicional por instrumentos se mantiene como backup en el caso que el sistema GPS falle. Más info aquí EGNOS y Waas: sistemas de aumento basados ​​en satélites


1. Los satélites del sistema NAVSTAR emiten una señal que consiste en la hora que registra su reloj. El receptor GPS en función del tiempo que tarda en recibir esta señal calcula la distancia al satélite y triangulando los datos de al menos tres satélites consigue ofrecer la posición del receptor con una precisión de entre uno y diez metros en el plano horizontal, para ofrecer datos de altura necesita recibir los datos de al menos cuatro satélites..

2. Las efemérides son indicaciones de la posición en la que se encuentra cada uno de los satélites del sistema en función de su trayectoria.

Chelua


Puesto militar español en el antiguo Sahara español. Parte del muro exterior ha sido derribado, solo se conservan los paños de muro que protegen de los vientos dominantes. En esta ocasión lo encontré vacío y pude pasar una noche tranquila y protegido del viento en su interior. Eso escribía en 2015. Conocía el lugar de los antiguos mapas del Sahara Español y de los franceses en los que aparece como  Chalwa. Un topónimo señalado en los mapas sin la menor indicación de su naturaleza, ni siquiera está identificado como pozo. Chelua son unos pozos y un morabito de un descendiente de Maa El Ainin. A unos decenas de metros otro descendiente del mencionado fundador de la ciudad de Smara que vive en Bojador se construyó una casa en 2008 a la que se retira temporadas a rezar y meditar, que mantiene abierta y con los suministros básicos para el que  necesite refugio.  Todo aquel terreno es de su propiedad. No se trata por lo tanto de un pequeño fuerte, aunque lo parezca, y el muro, no concluso en lugar de derribado, protege la vivienda de los vientos habituales en el Sahara Atlántico, los Alisios conocidos en Canarias como Siroco y en el Sahara como Irifi.
 
Se encuentra sobre una apenas perceptible elevación de un par de metros sobre el terreno que le ofrece una vista dominante del llano que lo rodea por los 360º. Esta bien mantenido y en el interior se encuentra todo lo necesario para poder cocinar, dormir y rezar. Muy cerca se encuentra un morabito.




 Esta todo abierto, es decir, cerrado pero sin llave y en perfectas condiciones. Hay butano y utensilios de cocina, esteras y alfombras, pieles de borrego para dormir, mantas, cojines, velas, alimentos no perecederos.

 Hablando con gente que hizo su mili allí no conocían siquiera el nombre y eso fue lo que me puso en duda sobre que aquella construcción fuera un fuerte español. La única referencia que he leído sobre Chelua se sitúa en la Operación Teide/ Ecouvillon durante la guerra de Ifni-Sahara de 1957 y 1958. El 20 de enero de 1958 una columna militar salió de El Aaiín para avanzar rápidamente hacía Bir Enzaren para sorprender a la fuerzas de la Yeicht Taharrir marroquí. El día 21 llegaron a Chelua donde se suponía debían encontrar un numeroso grupo enemigo pero solo encontraron los restos dejados en una precipitada huida esa misma mañana. Más tarde conocí al propietario de los terrenos que me lo corroboro. Chelua es lo único interesante en ese trozo del mapa. Hay que querer ir allí. Se encuentra en medio de una zona llana, aburrida si se puede decir, no hay relieve alguno y pocos cambios en la textura del terreno, poco más que un punto en el mapa.

Para mi tiene un significado especial ya que cuando comencé a planear la travesía del Sahara Atlántico en moto era uno de los hitos de la ruta. No tenía ni idea de lo que iba a encontrar en ese sitio pero si que iba a pasar por él.  Cuando lo visite la primera vez no me decepciono, un lugar donde encontrar la paz la misma que busca el propietario de la casa en ese lugar. He pasado varias noches en la casa algunas en placentera soledad, otras la he compartido con pastores y cuando hice la asistencia a Judith en su travesía Con2ruedas en bicicleta, con el propietario con el que es un auténtico placer conversar, sus palabras rebosan sabiduría y su tono transmite serenidad.




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