Broken Arrow



Paso unos días en el Erg Chebbi. A la hora de escribir esto no recuerdo si dos o tres, tampoco importa. Los paso preparando la moto y lo que voy a llevar en ella, visitando a mi amigo, el dueño del albergue, y a su familia en Rissani. Las ganas de montar en moto son las mismas pero la previsión es que el buen tiempo no cambie. Además con los amigos hay que cumplir y me apetece estar con ellos. Por la noche hace algún frío pero lo mejor es que durante el día no hace calor, pero es corto. Me acordaré de eso después cuando llegada la hora de ir pensando en donde dormir, las ganas de montar en moto me incitaban a seguir un poco más, y otro poco más. Algún día agotaría la luz útil del día montado sobre la Lucre. Qué delicia avanzar tras aquellos paisajes, grande, viéndolo todo desde arriba de pie sobre las estriberas y de repente un pequeño susto o el instinto de supervivencia, en momentos de éxtasis te recuerdan que debes tener presente tu insignificante tamaño real ante lo que te rodea.

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